SOS
Me estoy ahogando, ya casi no puedo respirar, ya no sé nadar y no veo a nadie cerca que me pueda tirar un cabo o un flotador. Hace mucho, mucho frío, y creo que no podré resistir mucho más. Socorro, por favor
Me estoy ahogando, ya casi no puedo respirar, ya no sé nadar y no veo a nadie cerca que me pueda tirar un cabo o un flotador. Hace mucho, mucho frío, y creo que no podré resistir mucho más. Socorro, por favor
Llevo un tiempo sin postear, pero tengo varias excusas:
- Estoy muy ocupada
- Me duele mucho la espalda y no puedo pasarme mucho tiempo sentada ante el ordenador
- Suelo hacer los posts en el trabajo y últimamente no tengo un segundo libre
- Cada vez que toco una tecla tengo urticaria
- Cuando escribo, mis textos se transforman en notas musicales y el sonido producido hace huir a todo ser humano situado en un radio de 5 Kms.
- El aluvión de respuestas a mis posts bloquean al servidor, que me ha pedido amablemente que cesen mis comentarios.
- Mi médico me dice que mi escritura altera el sistema nervioso, el mío y, principalmente, el suyo.
- Y,sobre todo, es que no se me ocurre nada de nada de nada de nada de nada
Esta interesante noticia sobre ovejas suicidas me hizo pensar en lo tontas que son las ovejas (y lo siento por las que trabajaban en Babe, el cerdito valiente ) y lo mucho que se parecen a las personas. Pero sobre todo me hizo recordar las horas que pasé ante el ordenador intentando que mis Lemmings no se estamparan contra el suelo. Sí, ya sé, pero aunque no soy muy profunda, al menos no lo disimulo.
Y así es como suele quedar mi pueblo después de las enchentas habituales; pueden ver sus devastadores efectos en este enlace, en este o en este otro.
Ayer vi en la tele una película de 1985, dirigida por Sam Reimi, y con guión de los hermanos Coen The XYZ Murders o Crimewave (estúpidamente traducida en España como Ola de crímenes, ola de risas). La película es razonablemente divertida, pero lo que más me llamó la atención fue lo mucho que me recordaron las escenas de persecución en la autopista las de Matrix Reloaded, salvando las consabidas diferencias (argumentales y temporales) y teniendo en cuenta, además, que esas escenas son casi iguales en todas las películas. Pero tienen un parecido más que razonable. Supongo que los hermanos Wachowski son grandes admiradores de Reimi y los Coen...
A través de El Semanal, me he enterado de la existencia de otro maravilloso concurso, el Wacky Warning Label Contest, en el que se premian las instrucciones más absurdas: la ganadora de tan reñido concurso fue la etiqueta que acompañaba a un cepillo para limpiar baños, que aconseja no utilizarlo para la higiene personal. Me recuerda a las instrucciones de mi extinto módem: enchufar a la clavija telefónica de pared (también llamada clavija telefónica de pared).
Por razones que mejor será no explicar, he estado reviendo algunos episodios de la serie de TV de los 80 Fama (Kids from fame). Y no puedo evitar plantearme ¿qué demonios me pasaba cuando era joven? La serie era pésima: pésimos guiones, pésimos actores, pésimos cantantes, pésimo todo. Y a mí me encantaba, no me perdía un episodio. Y también deliraba por los Spandau Ballet, Leif Garrett, ¡Con ocho basta, por Dios!, y otros que por vergüenza torera no nombro. Pero, pese a que soy consciente de mis defectos, mis gustos no parece que hayan mejorado. ¿Habrá alguna terapia para lo mío?
Vean en este enlace en que se está convirtiendo la otrora tierra de "un millón de vacas". Son los efectos colaterales de la globalización que nos acecha.
Mi prima y sin embargo amiga Adriana acaba de facilitarme la dirección de su página web; se trata de una web seria y formal (¡no se asusten!:no es aburrida) sobre el apasionante mundo de la comunicación. Así que anímense, no me sean flojos y ensanchen sus mentes en esta dirección: www.catedraa.com.ar
En la edición impresa de ayer de La Voz de Galicia, una triste noticia tiene este ambiguo titular: Una niña de dos años muere en Sitges atacada por el perro del compañero sentimental de su madre. Como rectificar es de sabios, en la edición digital el titular es un poco (sólo un poco) menos problemático: Una niña de dos años perece tras ser atacada por un perro de la familia.
El actor Russell Crowe fue detenido anteayer en Nueva York por estampar un teléfono en la cara de un recepcionista de hotel. ¿Vieron como la mía es una profesión peligrosa?
Ustedes conocen mi proverbial buen gusto. Como muestra aquí tienen al justo ganador de los famosísimos Phallic Logo Awards, un ejemplo de finura y elegancia en el diseño.¡Con qué orgullo entregarán las tarjetas de visita los trabajadores de esta institución!
Al parecer, la policía ha confiscado cargamento de 25.600 Lunnis falsificados. Desde que he leído la noticia, vivo sin vivir en mí: ¿qué harán con los muñecos falsos? ¿Los incinerarán como (supuestamente) hacen con la droga incautada? ¿Se los darán a los niños pobres? ¿Los meterán en la cárcel de los peluches malos? ¿Los liberarán y vagarán sin papeles por el mundo? Por favor, búsquenles una salida digna: serán falsos, pero siguen siendo de pelo y tela.
En este enlace pueden ver una muestra del celo de nuestros servicios públicos en el cumplimiento de las funciones a ellos encomendadas.
Yo no tengo la culpa de lo que pasa en el mundo.
Yo no soy responsable de los actos de los demás.
No he sido nombrada abogada defensora de nadie.
Yo no puedo evitar que ocurran cosas malas.
Yo no puedo evitar todos los conflictos.
Dicho lo cual, sólo me queda creerme el cuentito.
Publicado en La Voz de Galicia, el martes 24 de Mayo de 2005
Publicado en el Ideal Gallego, el martes 24 de Mayo de 2005
Portada de El Semanal de esta semana: ¿Por qué se ríe Laetitia Casta? y yo me pregunto ¿por qué no habría de reírse? Es joven, es guapa, es rica, tiene un buen trabajo, pareja, un hijo ¿y he dicho ya que es guapa? Pues eso, que yo también me reiría si estuviera en estupenda piel.
Aprovecho la oportunidad que me brinda este blog para hacer un desahogo personal completamente original. Y declaro solemnemente que ODIO MI TRABAJO. Agradezco sinceramente a la dirección de la Bitácora de alvex el espacio cedido para tan necesaria declaración.
Así me va el día